La Coctelera

Sensaciones sonoras

Melodías de ayer y de hoy, que pululan entre el pop más rabioso y melódico, el soul más emocionado y salvaje, el jazz más groovy e intimista, la bossa más elegante y la electrónica más placentera.
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Categoría: 60's beat/R&B/pop/psicodelia

12 Febrero 2011

Gary Walker & The Rain son el penúltimo descubrimiento de la escena británica de los 60, que irrumpe salvajemente en el universo estelar de Sensaciones sonoras, con este variopinto y espléndido disco, donde conviven las distorsiones psicodélicas, el R&B salvaje, el elegante pop soul y hasta el beat más desgarrado, conformando un intensa sesión de lo que podríamos llamar “sonido mod tardío”, a medio camio entre los Creations, los Troggs y los Roulettes.

Un disco de extraño título, Album Nº1, recuperado del olvido por el sello Lost Tunes en el pasado 2009, y que es una auténtica rareza, publicada originalmente en 1968 exclusivamente para el mercado japonés por el sello Phillips, y con el que intentaban aprovechar la inercia del rotundo éxito, que en quel país tuvieron los Walker Brothers, de los que Gary Walker fue su batería. Quizás un disco de encargo, realizado por una banda algo forzada  y con un corto periplo (duraron algo más de un año), que sin embargo supo sacar el máximo partido de la calidad que atesoraban todos los miembros de los que supo rodearse Gary Walker para la ocasión, casi todos provenientes de grupos de la escena beat británica, como Joey Molland de The Masterminds y Paul Crane de los Cryin' Shames. De ahí el trasfondo beat de algunos de los temas del disco, y esa fuerza melódica que irrumpe incluso en los temas de envoltorio más distorsionado.

Una pequeña joya que nos dejó un clásico de la psicodelia británica, presente en muchas recopilaciones de la época, el obsesivo Magazine woman, irresistibles retazos de pop soul como la bailable I Can`t Stand To Lose You, o la sinuosa Spooky, beat de trazos psicodélicos como las intensas Doctor Doctor, The View y Thoughts of and old man, latigazos de R&B distorsionado como la demoledora If you don't come back,de Leiber y Stoller, psicodelia enloquecida con agresivos riffs como Francis, pop folkie y acústico como la deliciosa Whatever Happened to happy y hasta pop barroco de la mano de una espléndida versión del tema de los EasyBeats titulada  Come In You'll Get Pneumonia. Además, la reedición publicada por Lost Tunes incluye un single, previo al LP, y firmado por Gary Walker & The Carnabeats, Cutie Morning Moon, que un poderoso híbrido de beat y R&B. Toda una gozada de disco.

7 Noviembre 2010

Una misteriosa y bella amalgama de psicodelia, folk, blues, soul y jazz brota melodiosamente de los surcos de este soprendente Thinking Back de Gordon Jackon, publicado por el sello inglés Marmalade en 1969.

Un disco donde lo acústico prevalece sobre lo eléctrico, y ensoñadoras melodías de intrincados giros acaban envolviéndote en un bucólico y rico manto sonoro, con algún que otro toque oriental y medieval, que gana atractivo con cada escucha, y donde tienen cabida pianos, sitares, saxos, flautas, congas, hammonds, guitarras, y cuidadas armonías vocales, de tono algo suplicante.

Y todo ello, a cargo de un inspirado Gordon Jackson, que canta, y toca la guitarra y la batería en un disco producido magistralmente por Dave Mason, y en el que Gordon Jackson se ve acompañado por un importante elenco de invitados, entre los que sobresalen los miembros de Traffic, Steve Winwood, Dave Mason, Chris Wood y Jim Capaldi, que incluso llegan a tocar al completo en el tema más psicódelico del disco, Me And My Dog. Además, acompañando en los coros nos encontramos a Red King de los imprescindibles The Actions, y a Julie Driscoll, que en aquellos días triunfaba con Brian Auger and The Trinity, y que aporta un elevado toque soul al tema más movido y bailable del disco, Song For Freedom.

Thinking Back es una auténtica gozada, un disco realmente imprescindible para todos aquellos que disfrutéis con la psicodelia-folk británica de finales de los 60, y en el que me he topado sorpresivamente con todo aquello que me hubiera gustado encontrar, y no encontré, en aquel incompleto Last Exit de Traffic. Música orgánica, de trazos espirituales, llena de matices que uno va descubriendo con cada escucha. Ahí quedan la mística belleza oriental del sitar de The Journey (puedes escucharla en el vídeo de abajo) , la bucólica atmósfera que trasciende tras My Ship, My Star y When You Are Small, la psicodelia pop de Me And My Dog, el efectivo rock grasiento de Sing To Me Woman ,y el folk psicodélico de la preciosa Snakes And Ladders.

Sin duda, uno de los grandes descubrimientos del año, del que podréis descubrir aún más detalles en este interesante artículo del blog Brumbeat, y que podréis conseguir en Tyme Machine. No os lo perdáis.

13 Julio 2010

Supongo que llegaron demasiado tarde para captar la atención de medios y público, con su pop anfetamínco de guitarras distorsionadas, su agitado R&B de ascendencia mod y sus retazos de adictivo beat. It's Smoke time salió a la venta en pleno 1967, justo cuando la psicodelia y el flower power acaparaban ya todos los titulares, y el vigor juvenil del R&B más salvaje junto a la elegancia del beat más melódico, que caracterizaban a la mayoría de los cortes del disco, cedían todo el protagonismo, que tuvieron durante la época dorada del swingin london.

Si, porque casi podríamos decir que The Smoke protagonizaron uno de los últimos y más ignorados coletazos de aquel swingin london de ascendencia mod, con este digno y disfrutable disco, compuesto en su totalidad por temas propios y titulado It's Smoke Time, que en un principio fue editado sólo para el mercado alemán, donde tuvieron su momento de gloria, y que bien podríamos situar en algún punto intermedio entre la urgencia del pop art de The Eyes, y las arrebatadas distorsiones de tonalidades púrpuras de The Creation.

Aunque muchos los sitúan dentro de la escena “freakbeat” de mediados de los 60, a mi me parece que su muestrario sonoro es bastante más amplio, y escapa a esa catalogación. Basta con dar un rápido repaso a este fantástico disco para descubrir que hay algo más que aceleradas distorsiones de urgencia juvenil: melodías de corte beat como la dulce Waterfall,  o la pegajosa Victor Henry's Cool Book; pop socarrón y nostálgico al estilo de los Kinks del Something else en If the Weather's Sunny (ver vídeo); adictivo R&B con toques beat como el que hacían los Roulettes, en Wake Up Cherylina y I Would If I Could But I Can't (ver vídeo) o High in a Room (ver vídeo); pop con alma soul como el que nos dejaron The Action, en Don't Lead Me On. Como veis todo un ejercicio de estilo del mejor pop británico de mediados de los 60, aderezado con un buen puñado de impetuosos e irresistibles pildorazos de pop y R&B de corte anfetamínico: You Can't Catch Me, We Can Take It (ver vídeo), I Wanna Make It with You, It's Getting Closer (ver vídeo), mi favorita Have Some More Tea y su más famosa producción, My Friend Jack, censurada en las Islas Británicas por su referencia al consumo de LSD.

The Smoke lo formaban Mick Rowley (voz) , Mal Luker (guitarra) , John Zeke Lund (bajo) , y Geoff Gill (batería). Grabaron para el sello Columbia y tuvieron una corta vida que se desarrolló entre 1967 y 1968.

Desde luego si eres de los que disfruta husmeando entre los viejos vinilos de los 60, no deberías pasarlo por alto.

20 Junio 2010

Estos días de asueto he recuperado a los Zombies. Si, lo se, no voy a sorprender a nadie medianamente interesado en la música de los 60, son lo suficientemente conocidos y hasta idolatrados, pero creo necesario recordar lo fantásticos que eran.

Los Zombies fueron uno de los muchos grupos británicos englobados en la explosión beat de comienzos de los 60, aunque sin embargo desde mi punto de vista, estaban a años luz de la media, por su cuidado sonido y composiciones. Añadieron al clásico sonido beat un novedoso piano eléctrico, de corte jazzy, que dotó a muchas de sus canciones de una elegancia sonora fuera de lo común para aquellos días.

Los Zombies, quinteto liderado por Rod Argent y Colin Blunstone,  lumbreras musicales de esta época, lanzaron entre el 64 y el 67 para Decca, 2 LP's, diez single's y varios ep's, entre los que destacan sus composiciones originales, exquisitas canciones, rebosantes de perfectas melodías beats, acompañadas de un manto de teclados, y una voces estupendas, con un sonido muy típico y propio, fácilemente identificable entre el resto de grupos, que por aquellos días hacían beat/merseybeat.

Entre sus grandes temas siempre destacaré joyas como Leave Me Be, She's not there, What more can I do (en el vídeo de abajo), y Tell her no, elegantes y sugerentes temas beat, además de preciosos medios tiempos como Rememnber You, I Love You,o trepidantes temas como Is this the Dream, She's Coming Home, Indication, o Whenever your ready. Sin dudad elaboraron un beat al que podríamos llamar sofisticado, sin que esto signifique pérdida de frescura, rebosante de melodías fácilmente reconocibles, dentro de composiciones de aparente complejidad, que van ganando enteros escucha tras escucha, descubriéndote ese montón de matices sonoros y vocales que caracterizarían el sonido del grupo.

Los Zombies se despidieron en el 67/68 con la que para mi es su obra maestra , un disco precioso, lleno de psicodelia pop, denominado Odyssey & Oracle (no os perdáis esta cuidada reseña de En busca del vinilo perdido), del que hablaremos otro día, que fue ignorado por el público en su momento (aunque años más tarde, de este disco saldría su nº1 en USA Time of the season) pero que demuestra el enorme talento, que tenía esta atípica banda británica llegada al mundo con la invasión beat de comienzos de los 60.

Sin duda, uno de esos grupos que no debe faltar en la discoteca de todo buen degustador de la música pop.

14 Abril 2010

Meet Triste Janero es una auténtica delicia sonora, un disco de esos que se disfruta casi sin querer y que tras su escucha acaba dibujando una ligera sonrisa de felicidad en tu rostro. Un disco curioso y encantador, de estructura liviana y delicada (si obviamos su bullicioso y groovy cierre), con un enorme gancho melódico, que bascula dulcemente entre el pop más soleado de los 60, el easy listening, la bossanova y el elegante jazz de guitarristas como Grant Green, y donde resaltaría la sinuosa voz de Barbara Baines, además de la armonía y belleza con la que esa guitarra jazzística y el exquisito hammond que casi siempre la acompaña, delinean cada una de las melodías, que irrumpen en el disco.

Un disco que se convierte en un placentero recorrido a través de los 11 temas que lo componen, donde esta banda norteamericana de finales de los 60, proveniente de Dallas, llamada Triste Janero, aglutina junto a un puñado de muy buenos temas propios, acertadas versiones de temas de la época, como el fantástico Walk on By de Burt Bacharach, el tierno You Didn't Have to Be So Nice de Lovin’ Spoonful, la intensa Without Him del californiano Harry Nilsson, reconvertida aquí en una luminosa y juguetona bossa, además de esos grandes clásicos de la bossa de Bonfá y Jobim, que son Samba de Orphia y How Insensitive. Un estupendo bagaje foráneo, perfectamente ensamblado al sonido que el grupo quiere explotar en este disco, ese sublime y animoso sunshine pop que coquetea descaradamente con la frescura y sensualidad de la bossa, y que florece en tres de los cuatro temas propios, que el Triste Janero incluyen en el disco: la excelentes Rene de Marie, single de relativo éxito en la época, que puede escuhar en el vídeo de abajo,  In the Garden, y el no menos sugerente y cinematográfico instrumental que abre el disco, titulado muy apropiadamente A Beginning Dream, que bien podría formar parte de alguna de las entregas de la sensual serie de recopilaciones italiana Easy tempo.

Por que, sin duda, un punto y aparte merece el cuarto tema que firman los miembros de la banda en este disco, ese arrollador y groovy ejercicio de jazz soul repleto de hammond titulado T.J.Blues, que se aleja completamente de la línea melódica que protagoniza el disco, y que sin embargo lo cierra de una forma magistral y más que sorprendente.

Una auténtica y sugerente rareza, publicada por el sello White Whale, incluida por Juan Vitoria en su recomendable e interesante libro Discos Ocultos, que incluso es comentada en ese fantástico blog de bossa y música brasileña que es Loronix, lo que nos da una idea de su acertada e intensa influencia brasileña.

6 Marzo 2010

La psicodelia-pop de la mitad de los 60, a ambos lados del Atlántico, es la protagonista de la nueva entrega en Spotify de Sensaciones sonoras. Un recorrido por la parte más pop de aquellos sonidos que puedes escuchar en el siguiente enlace:

Psicodelia pop - sensaciones sonoras

Aquí os dejo la lista de canciones. Como siempre, espero que la disfruteis.

Billy Nicholls – Daytime Girl
The Zombies – Friends of Mine
Tommy James & The Shondells – Out Of The Blue
1910 Fruitgum Company – 1,2,3 Red Light -
The Move – Flowers In The Rain
The Rolling Stones – Ride On, Baby
Chamaeleon Church – IN A KINDLY WAY
The Hollies – Pegasus
The Beach Boys – I'd Love Just Once To See You
The Lovin' Spoonful – Six O'Clock - 2003 Remaster
The Small Faces – Become Like You - Original
The Kinks – Two Sisters
The Who – Sunrise
Love – She Comes In Colors -
Traffic – Feelin' Alright?
The Creation – I Am The Walker
Amen Corner – Lady Riga - Original
The Idle Race – Going Home
Nirvana – Satellite Jockey - Stereo Mix
The Troggs – Little Girl
Os Mutantes – Baby

2 Marzo 2010

Sorprendente es posiblemente el adjetivo que mejor defina esta fabulosa colección de canciones de psicodelia pop británica, engendrada durante los últimos coletazos del Swinging London. Sorprendente, tanto por la excelencia de su contenido, como por la rocambolesca historia que lo acompaña, ya que a pesar de ser editado en 1968 por el sello Immediate Records, apenas se distribuyeron de él unos pocos centenares de copias, parece que por razones económicas de fuerza mayor, que en aquellos días atenazaban al interesante sello de Andrew Loog Oldham. Pero quizás lo más inaudito de todo sea que nadie se acordara de reeditar esta pequeña joya hasta finales de los 90.

Porque este fantástico Would you believe de Billy Nicholls es un efectivo y colorista artefacto sonoro, de preciosista pop psicodélico, exento de todo tipo de excesos lisérgicos, que a pesar de ser muy británico, goza de una poderosa y spectoriana producción a cargo de Andrew Loog Oldham, y no pierde de vista las enseñanzas melódicas y vocales que los Beach Boys nos dejaron para la posteridad en discos como Pet Sounds y Smile. Razones por las que supongo que en el interesante artículo que le dedican en la web de Ready Steady Go! lo califican como la respuesta británica al Pet Sounds de los Beach Boys.

Una afirmación quizás algo exagerada, que sin embargo nos vale para reivindicar rotundamente un disco, que yo situaría a medio camino entre el Butterfly de los Hollies, el Odessey and Oracle de los Zombies y el First Immediate de los Small Faces, que por otro lado forman parte importante de este disco tocando junto a Billy Nicholls en muchos de los temas. Temas de atemporal pop y de bellos arreglos orquestales, como la maravillosa Would you believe, con Steve Marriott en los desgarrados coros; las soleadas y algo nostálgicas Life is short, Feeling easy y It brings me down ; o la más chispeantes Daytime girl, Being happy y London Social Degree, con su ritmo trotón y delicioso clavicordio. Delicadas joyas de tono acústico como Come again,  misteriosas melodías como Portabello road y hasta algún que otro enérgico arrebato muy en la línea de los Small Faces como Girl from New York.

Un disco excepcional que Mr. Glasshead desmenuzó con mimo en su blog En busca del vinilo perdido. Por cierto, no os perdáis el vídeo que acompaña a este texto con el tema London Social Degree, ya que hará las delicias de todos los amantes del Swinging London.

2 Febrero 2010

Puede que parezca exagerado, pero Into your ears es una gozosa maravilla de aquel exquisito pop de cámara, bucólico, e intimista que alumbró a finales de los 60. Un dulce y embriagador compendio de emocionantes canciones elaboradas con una exultante sensibilidad. Un disco hermoso, nostálgico y evocador, de factura aparentemente sencilla, pero tremendamente barroco en su armoniosa belleza, que combina con sutileza, la calidez de lo acústico con la elegancia de los arreglos orquestales, y las cuidadas armonías vocales, esculpido con suma delicadeza por uno de los más sorprendentes y olvidados trovadores de los 60, el genial Pete Dello, que aquí se descubre como el perfecto eslabón perdido entre el mejor Mcartney, del album blanco, y el Ray Davies más bucólico del Village Green.

Kinks y Beatles, dos referencias que pueden parecer atrevidas si uno aún no se ha inmiscuido en el entramado sonoro de Into Your Ears, pero que empiezan a tomar cuerpo desde el momento en que empiezan a fluir los primeros acordes de It's What You've Got, y There's Nothing That I Can Do For You. Guitarras acústicas, cuidadas armonías vocales y melodías redondas. Pop con tintes folkies, en estado puro, que se embellece con acertados arreglos de cuerda en temas como la saltarina I’m Gambler, o las baladas Do I Still Figure In Your Life y Taking The Heart Out Of Love, y que no duda en salpicarse de ciertos juegos psicodélicos en las misteriosas Harry The Earwig y Uptight Basil, de acercarse al vodevil en joyas como A Good Song, o de ceder todo el protagonismo a un atractivo teclado en On A Time Said Sylvie. Delicioso de principio a fin.

Aunque fue publicado en 1971 por el sello Nepentha, podríamos decir que Into Your Ears es un excelente producto de la década de los 60, elaborado con las canciones que Pete Dello compuso antes y después de abandonar en 1968 a la banda, que casi le lanza al estrellato, los excelentes The Honeybus, con los que llegó a saborear las mieles del éxito, llegando a alcanzar el puesto número 8 en las listas británicas en 1968, de la mano de la bonita I Can’t let Maggie go”, y con los que tuvo una ruptura amistosa, ya que Ray Cane, el otro miembro fundador de The Honeybus colaboró con Dello en este disco, tocando y ayudando con los arreglos, junto con Mick Green, Bob Henrit y Russ Ballard.

En su momento pasó desapercibido, pero afortunadamente ahora empieza a valorarse en su justa medida. No lo dejes escapar, es un manjar irrenunciable si te gusta el buen pop de los 60.

Por cierto, no dejéis de leer la apasionada crítica que nuestro amigo “Mr. Glasshead” hizo de este disco en su excelente blog “En busca del vinilo perdido”. Yo lo descubrí gracias a él.

Sobre Sensaciones sonoras

Simplemente es la música que me acompaña... pop, rock, soul, jazz-funk-soul, bossanova y algo de electrónica relajada

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